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Hacer deporte al aire libre siempre es buena opción, y relajarse en la playa con una sesión de yoga aún más.

Practicar Yoga proporciona una gran variedad de beneficios, pero practicarlo al aire libre, cómo en la playa, proporciona además unos beneficios específicos. Veamos cuales son los tres más importantes:

    1. Al estar expuestos al sol nuestro cuerpo produce vitamina D, lo que convierte a la práctica del yoga en una buena excusa para realizarlo en el exterior.
    2. La energía interior mejora notablemente gracias a una mejor oxigenación al respirar aire fresco. De hecho, en la playa el ambiente es más puro, por lo que aprovecha para realizar respiraciones y limpiar tus pulmones con aire fresco.
    3. Respecto a los movimientos y posturas, la superficie, siendo en este caso la arena, guía al cuerpo a realizar pequeñas adaptaciones de manera constante lo que activa algunos músculos que normalmente se mantienen inactivos en esta práctica.

¿Qué más cosas puede aportarnos esta práctica?

Es importante mencionar también que el paisaje de naturaleza no solo ofrece beneficios para el propio bienestar, sino que los colores que nos rodean y las vistas al mar, junto con los sonidos del mismo, estimulan la audición mediante un sonido relajante ayudando de esta manera a una mejor concentración y eficacia del yoga.

Estos beneficios mencionados también llegan a incrementar tu resiliencia a la hora de afrontar y superar los diferentes obstáculos y problemas que pudieran surgir en la vida cotidiana.

Finalmente, realizando esta práctica tendremos la oportunidad de sincronizar nuestra respiración al ritmo de las olas, ejercicio que permite una relajación y concentración interna y nos ayuda a liberar el estrés acumulado.

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