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¿Los gatos están mejor dotados para la felicidad que los humanos?

Sí. Los gatos tienen una inclinación natural a la felicidad y a estar apacibles. Al contrario, el ser humano tiene como base la ansiedad, por el miedo a la muerte y porque su proyecto es la felicidad.

Esa alterada búsqueda de la felicidad está abocada al fracaso. El presente se escapa y el miedo a que los acontecimientos obstaculicen esa felicidad futura llena las consultas de los psicólogos.

 

¿Cómo lo resuelven los gatos?

Los gatos no necesitan examinar sus vidas porque no dudan de que vivir valga la pena.

Los gatos viven siguiendo su naturaleza; los humanos, reprimiéndola sin comprenderse a sí mismos ni su lugar en el mundo, por eso a menudo yerran en cómo vivir su vida.

 

¿La búsqueda de sentido es nuestra perdición o nuestra salvación?

Cuando nos damos cuenta de que no somos inmortales, empezamos a inventar religiones y filosofías para darle algún sentido a nuestra vida. Entonces, estos relatos toman el control y nos pasamos la vida intentando ser el personaje que hemos inventado.

En cambio, los gatos no lo hacen, porque la vida no es un relato. Mejor deshacerse de ese guion. Vale más la pena vivir la vida no escrita que cualquier historia que te puedas inventar.

 

Solemos concebir la vida como una tragedia.

La tragedia es real, pero el problema es que al buscar algún significado a la tragedia nos atamos a ella como narrativa. Los gatos, pese a tener vidas difíciles, no se obsesionan, pasan página.

Ellos no añoran la vida que no han vivido. No existe una vida perfecta, esa es una carga que deberíamos abandonar. En realidad, nuestras vidas, tal y como son, son más ricas que cualquier concepto de perfección.

La vida buena no es la que podrías haber vivido o que aún puedes vivir, sino la que ya estás viviendo, aceptándola como es, con sus dificultades, en lugar de soñar con vidas que no son reales y que nos impiden disfrutar de la que sí existe.

 

¿Los gatos lo hacen mejor?

Los gatos no quieren nada más que vivir la vida que están viviendo. Tenemos que olvidarnos de perseguir la felicidad y tal vez la vamos a encontrar.

 

¿Los gatos no se aburren nunca?

El aburrimiento es el miedo del individuo a estar solo consigo mismo. Los gatos están contentos consigo mismos y cuando no hacen nada encuentran la ataraxia, esa condición de quietud que busca la filosofía.

 

¿Otra quimera?

Si ansias calma y paz, estarás agitado.

 

¿Qué más saben los gatos que nosotros desconocemos?

La ética de los gatos es como un egoísmo sin ego. La gata vive por sus crías, pero no para satisfacer una imagen de sí misma. La ética es vivir según nuestra propia naturaleza.

 

¿Sin conciencia?

Vivir bien no significa ser cada vez más consciente. La mejor vida para cualquier ente vivo significa ser él mismo.

La vida interior de los humanos es deshilvanada. Difícilmente hay un yo autoconsciente, solo un batiburrillo de experiencias.

 

¿Vivir bien no significa ser cada vez más consciente?

Creo que Sócrates se equivocaba al creer que la vida buena es la vida examinada, yo creo que vivir bien es vivir de acuerdo con la propia naturaleza, aunque eso resulte difícil. Yo abogo por, pese a sufrir, vivir con intrépida alegría, como los gatos.

 

Los gatos no se preguntan sobre el sentido de la vida.

El sentido de la vida es un olor que llega por casualidad o una sensación táctil que antes de que te hayas dado cuenta ya se ha ido, pero otras esperan. Para los humanos la contemplación es una ruptura con su vivir diario, para los gatos es la sensación de la vida misma.

 

¿Cuál es su conclusión?

Hay más sabiduría en los gatos, y en vivir con ellos, que en la propia filosofía. Montaigne, un escéptico que vivió rodeado de gatos, decía que debemos apoyarnos en nuestra naturaleza, aceptarla y disfrutarla, y no en la filosofía. El problema es que nuestra naturaleza está dividida, a diferencia de la de los gatos. Es decir, no podemos resolver las cuestiones espirituales profundas, solo podemos resolver los asuntos prácticos de la vida.

 

Nos creemos superiores a los otros animales. ¿Existe una escala de valor?

No existe esta jerarquía cósmica, no hay animales superiores a otros, esta especie de esquema universal; cada especie y cada persona debe vivir de acuerdo con su naturaleza.

 

 

Fuente: https://www.lavanguardia.com/lacontra/20211020/7802131/hay-vivir-intrepida-alegria-gatos.amp.html

Entrevista realizada a John Gray, filósofo y autor del libro ‘Filosofía felina’.

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